
- No cambiar de talla de ropa o calzado de un año a otro o comenzar a quedar más bajo que sus compañeros pueden ser señales para consultar. Especialistas enfatizan que más importante que una medición aislada es observar cómo evoluciona el crecimiento en el tiempo.
- Crecer más lento de lo esperado puede estar asociado a múltiples causas, desde condiciones nutricionales y enfermedades crónicas hasta alteraciones hormonales. Por ello, el seguimiento periódico de peso y talla constituye una herramienta clave para detectar oportunamente posibles trastornos.
Santiago, Chile, Octubre, 2026. ¿Cuánto debe crecer un niño cada año? Aunque la estatura suele llamar la atención cuando un niño es considerablemente más bajo o más alto que sus pares, desde el punto de vista médico una de las claves está en observar su evolución en el tiempo. Mantener controles pediátricos periódicos y registrar peso y talla en las curvas de crecimiento permite identificar cambios en la velocidad de crecimiento y evaluar oportunamente sus posibles causas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dispone de patrones internacionales que permiten monitorear el crecimiento desde el nacimiento. Para niños de 0 a 5 años, éstos consideran indicadores como longitud o talla para la edad, peso para la edad, peso para la talla e índice de masa corporal para la edad. A partir de los 5 y hasta los 19 años, la organización cuenta con referencias específicas para evaluar el crecimiento de niños y adolescentes.¹ ²
“Más que mirar una estatura de manera aislada, necesitamos observar la trayectoria del niño en su curva de crecimiento. Un cambio en esa trayectoria puede ser una señal de que debemos estudiar qué está ocurriendo”, explica la Dra. Verónica Mericq, endocrinóloga infantil y Maestra de la Endocrinología Pediátrica Latinoamericana.
El ritmo de crecimiento cambia a lo largo de la infancia. Durante los primeros años suele ser más acelerado y luego disminuye progresivamente, manteniéndose relativamente estable durante la etapa escolar. Con la llegada de la pubertad, vuelve a producirse una aceleración asociada al “estirón puberal". Por eso, más que observar una medición aislada, es importante evaluar cómo evoluciona el crecimiento de cada niño a lo largo del tiempo, explica la especialista.
CUANDO LA ROPA Y LOS ZAPATOS TAMBIÉN ENTREGAN SEÑALES
Los controles pediátricos permiten comparar las mediciones de cada niño con sus registros anteriores y observar si mantiene una evolución adecuada. De hecho, la OMS no solo dispone de tablas de talla según edad, sino también de estándares de velocidad de crecimiento durante los primeros dos años de vida, lo que refuerza la importancia de evaluar la evolución y no únicamente una medición puntual.³
Entre una consulta y otra también existen situaciones cotidianas que pueden llamar la atención de madres, padres y cuidadores. No necesitar una nueva talla de ropa o calzado durante un período prolongado, observar que el niño comienza progresivamente a quedar más bajo que sus compañeros o advertir que prácticamente no ha cambiado de estatura de un año a otro son algunas señales que justifican una consulta.
“Lo importante es no perder la vigilancia del crecimiento. Muchas veces los niños están sanos y las familias consultan solamente frente a un problema específico, pero el control periódico permite detectar cambios que de otra manera pueden pasar inadvertidos”, señala la Dra. Mericq.
¿QUÉ PUEDE HABER DETRÁS DE UN CRECIMIENTO MÁS LENTO?
Una alteración en la curva no significa necesariamente que exista un problema hormonal. El primer paso es determinar si hay otras condiciones que puedan estar interfiriendo en el crecimiento.
Problemas nutricionales o de absorción, enfermedades respiratorias crónicas, patologías gastrointestinales, cardíacas o hepáticas e incluso factores relacionados con la salud mental pueden repercutir en el desarrollo infantil. Una vez descartadas estas causas, el estudio puede avanzar hacia alteraciones endocrinas, entre ellas el hipotiroidismo o una deficiencia de hormona de crecimiento.
“El crecimiento es un indicador muy sensible del estado general de salud. Cuando un niño cambia su ritmo de crecimiento, debemos preguntarnos por qué y estudiar las distintas causas posibles antes de pensar en un tratamiento”, explica la especialista.
La relevancia de las curvas de crecimiento radica precisamente en que permiten comparar las mediciones del niño a lo largo del tiempo. Los estándares de la OMS fueron desarrollados a partir de información de niños sanos de distintos orígenes geográficos y culturales y buscan representar cómo crecen los niños menores de cinco años bajo condiciones ambientales óptimas.⁴
Lo mismo ocurre en la dirección contraria. Un crecimiento acelerado también puede requerir evaluación, especialmente cuando aparece de manera repentina. Entre las causas que deben descartarse se encuentra la pubertad precoz, ya que un desarrollo anticipado puede acelerar inicialmente el crecimiento, pero también adelantar la maduración y el cierre de los huesos, afectando la estatura adulta.
DORMIR Y HACER EJERCICIO TAMBIÉN FORMAN PARTE DEL CRECIMIENTO
La hormona de crecimiento no se libera de manera constante durante el día, sino mediante distintos pulsos. Una parte importante de esta secreción ocurre durante las primeras fases del sueño profundo y también está relacionada con la actividad física.
Por ello, mantener horarios adecuados de descanso y favorecer la actividad física son parte de los hábitos que acompañan un desarrollo saludable. Sin embargo, la especialista advierte que ningún hábito por sí solo reemplaza la evaluación médica cuando existe una alteración objetiva en la curva de crecimiento.
EL ROL DE LA HORMONA DE CRECIMIENTO EN LA INFANCIA
Una de las principales confusiones en torno a la talla infantil es asumir que cualquier niño más bajo que sus pares podría beneficiarse de un tratamiento hormonal. La indicación, sin embargo, depende del diagnóstico.
Si el problema se relaciona, por ejemplo, con enfermedad celíaca o hipotiroidismo, el tratamiento debe dirigirse a esa condición. La hormona de crecimiento está indicada en diagnósticos específicos, como el déficit de esta hormona y determinadas condiciones genéticas, entre ellas los síndromes de Turner, Noonan, Prader-Willi y alteraciones del gen SHOX, además de otras indicaciones que deben ser evaluadas individualmente por el especialista.
“La hormona de crecimiento no es un tratamiento para alcanzar una estatura deseada ni debe utilizarse únicamente por razones sociales o estéticas. Cada indicación debe responder a una evaluación médica y a una necesidad real del niño”, enfatiza la endocrinóloga.
La especialista advierte que las expectativas sociales en torno a la estatura pueden llevar a algunas familias a consultar buscando intervenciones incluso cuando el desarrollo se encuentra dentro de parámetros normales. Frente a estas situaciones, el criterio debe seguir siendo médico y centrarse en la salud y bienestar del paciente.
CRECER BIEN ES MÁS QUE ALCANZAR UNA DETERMINADA ESTATURA
Más que comparar a un niño con sus compañeros o perseguir una talla determinada, el llamado es a conocer y acompañar su propia trayectoria de crecimiento. Para ello, madres, padres y cuidadores pueden solicitar en cada control que el peso y la talla sean registrados en la curva correspondiente y consultar cuando observen un cambio significativo en ese patrón.
“Cada niño tiene su propio potencial de crecimiento. Nuestro objetivo no es que todos alcancen una determinada estatura, sino asegurarnos de que estén creciendo de acuerdo con su potencial y que no exista una condición de salud interfiriendo en ese proceso”, concluye la Dra. Mericq.
El seguimiento pediátrico periódico permite precisamente construir esa historia en el tiempo. Porque, cuando se trata del desarrollo infantil, una de las preguntas más importantes no es solamente cuánto mide un niño, sino cómo está creciendo.
ACERCA DE MERCK
Merck, una empresa líder en ciencia y tecnología, opera en los sectores de las ciencias de la vida, la salud, y la electrónica. Alrededor de 62.000 empleados trabajan para marcar una diferencia positiva en la vida de millones de personas todos los días mediante la creación de formas de vida más alegres y sostenibles. Desde el avance de las tecnologías de edición de genes y el descubrimiento de formas únicas de tratar las enfermedades más desafiantes hasta la habilitación de la inteligencia de los dispositivos, la empresa está en todas partes. En 2025, Merck generó ventas por valor de 21.100 millones de euros en 65 países.
La compañía posee los derechos globales del nombre y la marca “Merck” internacionalmente. Las únicas excepciones son Estados Unidos y Canadá, donde los sectores comerciales de Merck KGaA, Darmstadt, Germany operan como Millipore Sigma en Ciencias de la Vida, EMD Serono en Cuidado de la Salud, y EDM Electronics. Desde su fundación en 1668, la exploración científica y el espíritu empresarial responsable han sido clave para los avances tecnológicos y científicos de Merck. La familia fundadora sigue siendo la propietaria mayoritaria de la empresa que cotiza en bolsa.
La compañía está presente en Chile desde 1939.
Fuentes:
¹ Organización Mundial de la Salud. Child Growth Standards. Patrones de crecimiento infantil para niños de 0 a 5 años.
² Organización Mundial de la Salud. Growth reference data for 5–19 years. Referencias de crecimiento para niños y adolescentes de 5 a 19 años.
³ Organización Mundial de la Salud. Child Growth Standards: Length Velocity. Estándares de velocidad de crecimiento en longitud desde el nacimiento hasta los 24 meses.
⁴ Organización Mundial de la Salud. WHO Child Growth Standards: Methods and Development. Estudio Multicéntrico de Referencia sobre el Crecimiento, desarrollado con información de 8.440 niños.
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