Estrategias para una adaptación amable con niñas y niños
Por: Macarena Merino Farías / Profesional del programa Fonoinfancia / Fundación Integra
Aunque es un tema que genera opiniones distintas, lo cierto es que, en nuestro país, dos veces al año se cambia la hora como medida que busca aprovechar la energía del sol lo máximo posible, lo que comúnmente se llama horario de verano y horario de invierno.
Ante la proximidad de esta modificación, es posible que esta medida demande en nosotros la necesidad de adaptarnos. En este sentido, pudiera ser que niñas y niños sean más susceptibles a los nuevos escenarios.
En este periodo de adaptación, es esperable que los primeros días post cambio de hora puedan sentirse un poco “desfasados”. Incluso, podríamos notar que algunas niñas y niños presenten señales de irritabilidad, desconcentración, somnolencia, cansancio y variaciones en su apetito, entre otros. Además, podrían estar más sensibles ante a la percepción de que los días son más cortos, que vuelven de noche a casa o nostalgia de los días de verano jugando hasta tarde.
Saber cómo podría incidir el cambio de hora, permite a las adultas y adultos reducir su impacto en niñas y niños. Teniendo presente que nosotros también podríamos resentir este cambio, el desafío es considerar la propia adaptación y a la vez entregar acompañamiento y contención a posibles efectos que pudieran aparecer en niñas y niños.
¿Qué podría ayudar?
Ante toda modificación siempre son relevantes las palabras que podamos entregar sobre lo que está cambiando y cómo nos sentimos, dialogando y acompañando de forma cariñosa y paciente a niñas y niños. Además, es una oportunidad para hablar con ellas y ellos sobre los ciclos y estaciones del año, los cambios que, por ejemplo, se dan en los colores de los árboles, la luz, al cielo e incluso en nosotros.
También se pueden incluir prácticas que favorezcan el descanso, incorporando actividades relajantes como música suave o la lectura. Evitar el uso de pantallas luminosas previo a la hora de dormir, mientras que, durante el día, la exposición a la luz del sol será beneficiosa para la regulación del ciclo de sueño. Los juegos o actividades que impliquen actividad física ayudará a niñas y niños a sentirse más cansados y listos para un reparador descanso.
Cada niña y niño es único y su respuesta al cambio de hora puede ser diferente. Es importante que las adultas y adultos estén atentos a si persisten las dificultades de adaptación y si están interfiriendo, por ejemplo, en sus patrones de sueño, estado de ánimo, o bienestar general.
Si esto persiste o tienen más dudas, las familias se pueden contactar de forma gratuita con el equipo de psicólogas y psicólogos de Fonoinfancia, especializados en temas de niñez, crianza y familia, al teléfono 800 200 818 o por el chat disponible en el sitio web www.fonoinfancia.cl.
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