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AGAS: TRES GENERACIONES, CUATRO DÉCADAS Y UNA HISTORIA CONSTRUIDA A FUERZA DE PERSEVERANCIA

 

Desde sus primeros pasos en Rengo hasta convertirse en una empresa reconocida en la región, AGAS ha construido su trayectoria familiar alrededor de los gases industriales, soldadura, seguridad y soluciones para distintos sectores productivos. Ahora, una nueva generación comienza a tomar el relevo.

Por: Exequiel Aleu Monasterio / RancaguaTV


 

Hay empresas que se construyen con grandes inversiones y otras que nacen desde una necesidad mucho más sencilla: salir adelante.

La historia de AGAS Ltda. pertenece a esta segunda categoría.

Con más de cuatro décadas de trayectoria en el mercado, la empresa familiar ha ido creciendo junto a las necesidades de sus clientes, pasando de la comercialización de gases a incorporar productos y servicios relacionados con soldadura, herramientas, seguridad industrial, equipos contra incendios y soluciones especializadas para distintos sectores productivos.

Pero detrás de ese catálogo existe una historia bastante más profunda.

Es la historia de tres generaciones de una familia que, durante décadas, han aprendido a mantener un negocio, adaptarse a los cambios y enfrentar momentos en los que continuar parecía mucho más difícil que comenzar.

 

 

Una historia que comenzó en Rengo

Matías Ignacio Schuffenegger Carbajal representa actualmente a la tercera generación de la familia vinculada a AGAS.

La historia, sin embargo, comenzó mucho antes.

Su abuelo, Emilio Schuffenegger, fue quien dio los primeros pasos del emprendimiento.

De acuerdo con el relato familiar, Emilio llegó a la zona después de haber trabajado en Codelco y, tras quedar sin empleo durante el período del gobierno militar debido a su postura política, comenzó a buscar una forma de salir adelante.

Fue entonces cuando apareció el negocio de los gases.

Los primeros pasos fueron en Rengo, comenzando con la comercialización de gas licuado y posteriormente incorporándose al mundo de los gases industriales.

No existían grandes estructuras ni una empresa consolidada.

Había, principalmente, necesidad, esfuerzo y ganas de salir adelante.

Con el tiempo llegaron nuevas representaciones y clientes, y aquel pequeño emprendimiento comenzó a crecer.

La empresa llegó a contar con distintas sucursales y representaciones a nivel nacional, hasta que posteriormente la segunda generación entró de lleno en el negocio.

 

 

 

Cuando mantener la empresa se convirtió en un desafío

La historia empresarial no siempre fue ascendente.

Matías recuerda que su padre, Jerko Schuffenegger, recibió la empresa prácticamente en la ruina y al borde de la quiebra. Y había una razón adicional para no rendirse: la familia.

“Nosotros somos cinco hermanos, entonces mantenernos a los cinco es súper difícil”, relata.

En ese escenario, mantener la empresa funcionando dejó de ser solamente una decisión comercial. Fue también una forma de sostener a la familia.

Jerko tuvo que comenzar prácticamente desde cero y, a través del esfuerzo, consiguió sacar nuevamente adelante el negocio.

Ese período terminó marcando profundamente la forma en que la familia entiende el trabajo.

Para Matías, esa enseñanza comenzó mucho antes de convertirse en profesional.

 

De los 14 años entre bodegas y repartos

Hoy Matías es ingeniero comercial, pero su relación con AGAS comenzó cuando todavía era un niño.

Desde los 14 años empezó a trabajar en la empresa, inicialmente realizando tareas en las bodegas, conociendo los productos y apoyando en los repartos.

Con el paso de los años fue adquiriendo una visión diferente del negocio.

Su padre había aprendido desde la experiencia y las necesidades del día a día. Matías llegó posteriormente con una formación profesional ligada a la gestión empresarial.

Ambas miradas comenzaron a complementarse.

“Yo desde chiquitito que estoy aquí con él en la bodega”, explica.

Actualmente lleva alrededor de un año y medio trabajando de manera permanente en la empresa y comienza a asumir progresivamente nuevas responsabilidades.

Mientras su padre se permite disminuir parte de la carga que ha llevado durante tantos años, la tercera generación empieza a tomar posición.

No se trata solamente de reemplazar a una generación.

Es también intentar llevar la empresa hacia una nueva etapa.

 

 

El cliente fue mostrando el camino

AGAS comenzó vinculada principalmente a los gases industriales y licuados. Pero el mismo desarrollo del negocio fue llevando a la empresa hacia nuevas áreas.

Los clientes necesitaban máquinas de soldar, luego requerían implementos de seguridad, después herramientas, equipos, insumos y soluciones más específicas.  Y la empresa fue adaptándose.

Hoy AGAS trabaja con una amplia variedad de productos relacionados con el mundo industrial y productivo: gases industriales, gases medicinales, insumos de corte y soldadura, herramientas manuales y eléctricas, generadores, compresores y equipos contra incendios, entre otros.

También cuenta con un taller certificado para la mantención de extintores y desarrolla soluciones de ingeniería relacionadas con redes contra incendios.

En materia de gases, trabaja con productos como oxígeno, hidrógeno, argón, CO₂ y distintas mezclas destinadas a procesos de soldadura y aplicaciones especializadas.

La lógica, explica Matías, ha sido sencilla: escuchar las necesidades del cliente y adaptarse a ellas.

 

 

“Más servicio”

En un mercado donde cada vez existe mayor competencia, incluida la llegada de empresas provenientes de Santiago, AGAS busca diferenciarse a través de un concepto que forma parte de su identidad:

“Más servicio”.

La empresa reconoce que no necesariamente busca ser la alternativa más barata del mercado.

Su apuesta está en la atención, la asesoría y la capacidad de entregar una respuesta técnica adecuada.

En un rubro donde muchas decisiones requieren conocimiento especializado, esa diferencia puede ser determinante.

Por eso la empresa cuenta con un equipo de ventas que visita a clientes y busca comprender sus necesidades antes de realizar una propuesta comercial.

La relación, en muchos casos, comienza con una consulta técnica y termina convirtiéndose en una relación comercial de largo plazo.

 

 

El próximo desafío: Santiago y la minería

Después de más de cuatro décadas, AGAS no parece conformarse con lo construido.

Uno de los objetivos de mediano plazo es abrir una sucursal en Santiago, ciudad donde se concentra una parte importante de sus proveedores y del movimiento comercial relacionado con su actividad.

Pero existe otro desafío todavía mayor:

ingresar con más fuerza al sector minero.

La empresa ya trabaja con distintos subcontratistas y busca avanzar hacia una participación más directa en este importante sector productivo de la región.

Actualmente participa junto a otras empresas en un proyecto denominado Prominer, vinculado a Corfo, cuyo objetivo es avanzar en capacitación y estándares necesarios para ingresar con mayor fuerza a la minería.

La iniciativa también busca complementar capacidades entre las empresas participantes e incorporar áreas como las estructuras metálicas y la ingeniería especializada.

Para AGAS, puede significar un salto importante.

 

Una empresa que quiere seguir creando empleo

Cuando se le pregunta a Matías qué representa AGAS después de todos estos años, la respuesta no parece sencilla.

Porque detrás de la empresa están su abuelo, su padre, sus hermanos y ahora él.

Son décadas de decisiones, dificultades, aprendizajes y cambios.

Pero existe una idea que resume buena parte de esa historia:

seguir creciendo y ser un aporte para la región.

La empresa busca ampliar sus operaciones, generar nuevos puestos de trabajo y continuar entregando soluciones a empresas y trabajadores de distintos sectores productivos.

“Queremos crecer, queremos generar más empleo”, plantea Matías.

 

 

Una tercera generación que mira hacia adelante

Quizás uno de los aspectos más interesantes de la historia de AGAS es que todavía no parece estar terminada.

El fundador inició el camino.

La segunda generación tuvo que reconstruir la empresa en uno de sus momentos más difíciles.

Y ahora la tercera generación comienza a tomar el relevo.

Matías conoce el negocio desde abajo: estuvo en las bodegas, acompañó repartos, conoció los productos y aprendió observando a su padre.

Hoy, con una formación profesional diferente, busca aportar una nueva mirada.

El desafío será mantener aquello que permitió sobrevivir a la empresa durante cuatro décadas y, al mismo tiempo, encontrar nuevas oportunidades de crecimiento.

Porque las empresas familiares también tienen que aprender a transformarse.

 

 

Cuatro décadas después, la historia continúa

AGAS nació desde una necesidad y fue creciendo a través de las oportunidades que aparecieron en el camino. Pasó de los gases licuados a los gases industriales. De ahí llegó la soldadura.

Después las herramientas, la seguridad, los equipos contra incendios y las soluciones especializadas. Ahora mira hacia Santiago y hacia la minería.

Pero por encima de todos esos productos y proyectos existe una constante que atraviesa las tres generaciones: la voluntad de seguir adelante.

Una empresa que comenzó con el esfuerzo de un hombre en Rengo hoy se encuentra en manos de una nueva generación que intenta proyectarla hacia el futuro.

Y quizás esa sea la verdadera historia detrás de AGAS.

No la de una empresa que simplemente logró mantenerse durante cuarenta años.

Sino la de una familia que aprendió a levantarse cada vez que tuvo que empezar nuevamente.

 


 

Datos importantes de AGAS Ltda.

📍 San Martín 250 interior, Rancagua
🌐 agas.cl
📱 Instagram y Facebook: @agas_ltda

Gases industriales y medicinales · Soldadura · Herramientas · Seguridad · Equipos contra incendios · Compresores · Generadores · Insumos especializados

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