
"Venta, reparación y programación de controles remotos para todo tipo de equipos, junto a soluciones en electrónica para el hogar y uso especializado. Atención confiable con años de experiencia."
Por Exequiel Aleu Monasterio
En un rincón tradicional de la ciudad, justo en Av. Brasil 1016, local 12, existe un lugar que, para muchos, es algo más que una tienda. Es una cápsula del tiempo, un museo viviente de la evolución tecnológica, y sobre todo, el reino absoluto del control remoto. Ahí, sentado tras un mostrador lleno de historia y futuro, encontramos a Jorge Ibarra Espinoza, fundador de Comercial Electrónica El Rey del Control Remoto, un nombre que ya lleva 25 años grabado en la memoria colectiva de Rancagua.

Su historia no empezó con un plan maestro ni con una gran inversión. Comenzó con una pregunta simple pero poderosa: ¿qué es lo que más necesita la gente? Así, buscando “el cuesco a la breva”, como él mismo lo define con picardía, descubrió que había un vacío en el mercado que nadie estaba llenando: los controles remotos originales, esos que parecían imposibles de conseguir cuando se perdían, se rompían o simplemente se descontinuaban.
“Comencé a traer algunos, iba a las ferias de Santiago, encontraba uno por aquí, otro por allá”, recuerda Jorge. Lo que para otros era chatarra, para él era conocimiento: aprendió cómo funcionaban los televisores por dentro, qué frecuencias usaban, cómo se codificaban los controles. Y así, casi sin proponérselo, se transformó en el experto que todos buscaban.

Hoy, El Rey del Control Remoto no solo ofrece controles de todas las marcas y modelos —desde aquellos análogos de "ladrillo" que usaban seis pilas hasta los más recientes con puntero láser, control por voz o incluso pantalla integrada—, sino también soluciones para portones eléctricos, camas clínicas, luces, y más. Literalmente, todo lo que se controle a distancia, está aquí.
Pero este no es solo un negocio de tecnología. Es un proyecto con alma. Detrás de cada control vendido o reparado, hay una historia: un cliente que recuerda a su madre, una familia que recupera la comodidad del hogar, un niño sorprendido al ver cómo eran los controles del pasado. Jorge guarda esas reliquias y las muestra como quien comparte un tesoro. Porque entiende que la tecnología avanza, pero la conexión emocional con los objetos permanece.

Y si alguna vez se preguntó por qué el nombre “El Rey”, la respuesta es tan auténtica como todo lo que ofrece Jorge: es por Elvis Presley. El ídolo del rock con quien se siente identificado. “De Rey a Rey”, dice sonriendo. El Rey del Rock y el Rey del Control Remoto, unidos en un afiche que cuelga orgulloso en su local.
Lo que comenzó como una necesidad puntual se ha convertido en un emporio de confianza y servicio. Hoy, Jorge y su equipo no solo venden; también reparan, asesoran, prueban y garantizan. Porque como él mismo afirma, “la gente ya no quiere pararse del sillón, el control remoto es como el celular, no se puede vivir sin él”.

Y así, entre anécdotas, avances tecnológicos y la promesa de atención de calidad, Jorge lanza su frase de oro:
"Si perdió el control, no se preocupe. Venga a encontrarlo a El Rey del Control Remoto". Av. Brasil 1016, Local 12, casi esquina Lastarria, Rancagua o por Wsp. al: +56 9 9672 6575
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