La actividad reúne propuestas gastronómicas, emprendimientos familiares y tradiciones locales en una jornada que encuentra en la Teletón un motivo especial de encuentro. Detrás de cada carrito hay historias de reinvención, trabajo y perseverancia que también reflejan el valor de construir una comunidad más participativa e inclusiva.
Por: Exequiel Aleu Monasterio / RancaguaTV
Noviembre 7 de 2026.- Hay encuentros que se disfrutan por sus sabores, otros por la posibilidad de compartir en familia y algunos que adquieren un significado especial por aquello que representan. La jornada gastronómica que reúne a distintos emprendedores en el contexto de la Teletón reúne precisamente esas dimensiones: gastronomía, actividad económica, participación ciudadana y solidaridad.
En este escenario, los food trucks y carritos gastronómicos dejan de ser solamente puntos de venta para convertirse en pequeñas expresiones de una economía local que busca abrirse camino, generar oportunidades y acercarse a las personas. Son iniciativas que nacen de decisiones personales, proyectos familiares y años de trabajo, pero que también encuentran en los espacios comunales una oportunidad para crecer.
La programación de la Teletón en Rancagua, con actividades familiares, infantiles, musicales y artísticas durante la jornada en la Plaza de los Héroes, ofrece un marco de encuentro para la comunidad. La posibilidad de recorrer las actividades, compartir con los niños y disfrutar de una propuesta gastronómica convierte la experiencia en algo que trasciende la asistencia a un espectáculo.
La presencia de los emprendedores gastronómicos aporta una dimensión cotidiana y cercana a estas actividades. Una familia puede recorrer los espacios, participar de las iniciativas programadas, detenerse a disfrutar de una preparación y continuar compartiendo una jornada cuyo sentido principal está relacionado con la solidaridad y la inclusión.

Las papas naturales, hamburguesas, churrascos y preparaciones tradicionales conviven con propuestas dulces, waffles y alternativas que buscan sorprender a distintos públicos. Cada emprendimiento aporta una identidad particular y demuestra que la gastronomía itinerante ha conseguido consolidarse como una expresión cada vez más reconocible de la actividad comercial y recreativa.
Pero detrás de los productos también existen historias que merecen ser conocidas.

Una de esas historias es la de Natalia Díaz, responsable de Sabor al Paso, un emprendimiento gastronómico que nació de una decisión personal y familiar orientada a buscar nuevas oportunidades laborales sin renunciar a algo mucho más importante: estar presente en la vida de su hijo.
Natalia cuenta que durante mucho tiempo tuvo la idea de desarrollar un negocio propio, mientras trabajaba en un establecimiento educacional. Su esposo, por su parte, se desempeñaba en el sector minero. Sin embargo, la necesidad de reorganizar la vida familiar y encontrar una alternativa que les permitiera compartir más tiempo con su hijo terminó convirtiéndose en el impulso definitivo.
La emprendedora recuerda que se acercó a la municipalidad para solicitar una oportunidad, incluso antes de contar con un carrito gastronómico. A partir de esa primera posibilidad comenzaron a reunir recursos peso a peso para concretar la compra de su equipamiento y poner en marcha el proyecto.
El crecimiento ha sido progresivo. Su participación en distintos eventos municipales permitió fortalecer el negocio y posteriormente invertir en un segundo carrito, de menores dimensiones, destinado a celebraciones particulares, cumpleaños, cursos y encuentros empresariales.

Su oferta contempla hamburguesas, churrascos, completos, salchipapas y papas naturales, siendo estas últimas uno de los productos más solicitados por sus clientes. Natalia destaca precisamente el interés del público por las preparaciones naturales y la importancia de mantener una propuesta reconocible.
Sin embargo, el componente más significativo de su testimonio aparece cuando habla de la Teletón.

Su hijo asiste a esta institución y, según relata, la posibilidad de contar con atención más cercana ha significado un cambio importante para la familia. Anteriormente debían trasladarse hasta Santiago, con las dificultades económicas y de tiempo que ello implicaba. Hoy, tener el centro de atención a pocos minutos de su hogar les permite participar con mayor frecuencia en actividades de rehabilitación, educación y otras experiencias.

En ese contexto, su participación en una actividad vinculada a la Teletón adquiere un significado que va mucho más allá de instalar un carrito y ofrecer alimentos. Para Natalia, representa también una oportunidad de compartir con una comunidad que conoce de cerca la importancia de estos espacios.
Su emprendimiento tiene, por lo tanto, una motivación que no se mide exclusivamente en resultados comerciales: construir una actividad independiente que le permita trabajar y, al mismo tiempo, acompañar a su hijo.

Otra de las propuestas presentes en esta experiencia es Luppe Wafflería, emprendimiento encabezado por Daniela Meza junto a su esposo, Luis Gajardo, quienes llevan tres años desarrollando un proyecto que combina gastronomía, creatividad y una particular identidad familiar.

La historia de Daniela comienza con una transformación personal. Trabajadora social de profesión y con experiencia laboral en el sector minero, un accidente la llevó a replantearse sus prioridades y buscar una alternativa que le permitiera independizarse y comenzar una nueva etapa.
La idea de elaborar waffles surgió durante una salida a la playa junto a su esposo. Lo que comenzó como una conversación y algunas pruebas terminó convirtiéndose en una actividad comercial que fue encontrando su propio espacio entre las alternativas gastronómicas disponibles.
La propuesta destaca por su versatilidad. Su masa de sabor neutro permite elaborar preparaciones dulces y saladas, aunque Daniela reconoce que la preferencia del público ha terminado inclinándose mayoritariamente hacia las alternativas dulces.


Frutillas, plátanos, duraznos, piña, arándanos y otras frutas de temporada forman parte de una oferta que busca incorporar ingredientes frescos a las preparaciones, especialmente pensando en el público infantil.
Pero Luppe Wafflería tiene también un elemento diferenciador: una propuesta gastronómica especialmente elaborada para perros.

Inspirada en sus propias mascotas, Lupe y Facundita, Daniela incorporó una preparación especial para los animales, elaborada con ingredientes como zanahoria, plátano, manzana y avena, sin utilizar leche. La iniciativa busca que las mascotas puedan compartir junto a sus familias una experiencia gastronómica adaptada a sus necesidades.
La historia tiene además una dimensión emocional. Lupe fue una perrita rescatada que falleció recientemente, mientras que Facundita continúa siendo parte fundamental de la familia. Ambas inspiraron una identidad comercial donde el cariño por los animales se transforma también en una propuesta concreta.

Daniela considera que el público no busca únicamente comprar un producto. También valora la atención, la conversación y la posibilidad de encontrarse con personas que hacen de una transacción comercial una experiencia agradable.
Su esposo, Luis Gajardo, complementa el proyecto desde su trabajo y colaboración en las tareas logísticas y de traslado. Aunque mantiene su actividad laboral habitual, participa apoyando el funcionamiento de un emprendimiento que ambos han construido durante estos tres años.
En sus proyecciones, Daniela aspira a ampliar la operación, incorporar nuevos carritos y generar oportunidades laborales, procurando mantener la cercanía con los clientes que considera uno de los principales atributos de la marca.
Si algunos emprendimientos representan la innovación y la búsqueda de nuevas oportunidades, Los Mora aporta una dimensión igualmente importante: la continuidad de una tradición gastronómica familiar.
Mario Mora explica que el negocio tiene aproximadamente cincuenta años de trayectoria y que su origen se encuentra en el trabajo de su padre. Desde entonces, la familia ha mantenido una actividad que se ha ido adaptando a los tiempos, procurando mejorar sus productos, la atención y las oportunidades de trabajo.

Los anticuchos forma parte de una identidad gastronómica que ha conseguido reconocimiento entre el público local. Sus preparaciones no solamente encuentran demanda durante las actividades municipales y las celebraciones de Fiestas Patrias, sino también en espacios donde la gastronomía tradicional continúa convocando a distintas generaciones.
Mario destaca que la permanencia del negocio no responde únicamente a una receta heredada. También existe un esfuerzo constante por mejorar la calidad, mantener una atención cercana y agradecer a los clientes que durante años han acompañado el desarrollo de la empresa familiar.

La relación con las actividades municipales ha sido igualmente relevante. El emprendedor reconoce la importancia de contar con espacios de comercialización que permitan mantener viva la actividad económica y generar oportunidades de trabajo.
Su historia también invita a reflexionar sobre la preservación de las tradiciones populares. Mario observa con preocupación la desaparición progresiva de antiguas expresiones festivas y destaca la importancia de mantener vivas las fondas y encuentros que forman parte de la memoria cultural de la comuna.
En ese sentido, Los Mora representa mucho más que una alternativa gastronómica: es la continuidad de un oficio familiar que ha acompañado durante décadas las celebraciones y encuentros de la comunidad.
EL VALOR DE LOS ESPACIOS COMUNALES: OPORTUNIDADES QUE TAMBIÉN CONSTRUYEN COMUNIDAD
Las tres experiencias permiten observar distintas dimensiones de un mismo fenómeno. Natalia encontró en el emprendimiento una posibilidad de reorganizar su vida familiar; Daniela transformó una circunstancia personal en una oportunidad de reinvención y creatividad; mientras que Mario representa la continuidad de una tradición que ha pasado de una generación a otra.
Son historias diferentes, pero coinciden en un elemento: la importancia de contar con espacios donde los emprendedores puedan mostrar sus productos, establecer contacto con nuevos clientes y desarrollar sus actividades comerciales.
En las entrevistas, los participantes valoran especialmente las oportunidades de comercialización, la participación en eventos y las instancias de capacitación y orientación que atribuyen al trabajo municipal de fomento productivo.
La posibilidad de acceder a estos espacios, junto con la rotación de participantes y el acompañamiento para avanzar hacia una mayor formalización, constituye una herramienta relevante para fortalecer el desarrollo de los pequeños negocios.
Esta dimensión merece especial atención cuando se trata de actividades abiertas a la comunidad. Una jornada solidaria puede convertirse también en una oportunidad para dinamizar la economía local, visibilizar el trabajo independiente y acercar a los vecinos a iniciativas que forman parte de su propio territorio.
TELETÓN: CUANDO EL ENCUENTRO COMUNITARIO ADQUIERE UN SENTIDO MAYOR
La Teletón representa una causa que convoca a miles de personas y que pone en el centro la rehabilitación, la inclusión y las oportunidades de desarrollo para niños, niñas y jóvenes con discapacidad.
En esta jornada, su presencia adquiere un significado particular a través del testimonio de familias que conocen directamente el trabajo de la institución. La experiencia de Natalia permite comprender que detrás de cada centro de rehabilitación existen necesidades cotidianas, desplazamientos, esfuerzos familiares y oportunidades que pueden transformar la vida de quienes reciben atención.
Por eso, la participación comunitaria no debe entenderse únicamente como la asistencia a un espectáculo o una actividad recreativa. También representa una manera de reconocer la importancia de construir entornos donde las personas y sus familias puedan participar, compartir y sentirse parte de una sociedad que no deja a nadie atrás.
La gastronomía, en este contexto, aporta un elemento cercano y cotidiano. Compartir una comida, recorrer los puestos, conocer a quienes están detrás de cada emprendimiento y participar de las actividades programadas son formas sencillas de vivir una jornada que tiene un propósito mucho más amplio.
UNA COMUNIDAD QUE SE ENCUENTRA, EMPRENDE Y PARTICIPA
La experiencia deja una reflexión que merece trascender la jornada: las actividades comunales adquieren mayor valor cuando consiguen reunir distintos intereses alrededor de un propósito compartido.
La gastronomía permite convocar, los emprendimientos generan oportunidades, las tradiciones mantienen viva la identidad local y la Teletón recuerda la importancia de la solidaridad y la inclusión.
Detrás de cada carrito hay personas que trabajan, familias que se organizan, proyectos que buscan crecer y sueños que intentan abrirse camino. Algunos llevan décadas construyendo una tradición; otros recién comienzan a escribir su propia historia.
En definitiva, una jornada como esta demuestra que el desarrollo de una comuna también se construye en sus espacios de encuentro: cuando existe participación, cuando se generan oportunidades y cuando una causa social consigue convocar a personas que, desde distintas realidades, comparten un mismo sentido de comunidad.
Porque la solidaridad también se expresa en la capacidad de encontrarnos, reconocer el esfuerzo de los demás y construir juntos una sociedad más inclusiva.
DATOS DE LOS EMPRENDIMIENTOS PARTICIPANTES
🍟 SABOR AL PASO
Responsable: Natalia Díaz.
Instagram: @saboralpaso28.
WhatsApp: +56 9 5948 9411.
Servicios gastronómicos y atención de eventos particulares, familiares y empresariales.
🧇 LUPPE WAFFLERÍA
Entrevistada: Daniela Meza.
Colaborador: Luis Gajardo.
Instagram: Luppe Wafflería.
WhatsApp: +56 9 9951 0544.
Waffles dulces, salados y preparaciones especiales para mascotas.
🔥 LOS MORA
Entrevistado: Mario Mora.
Especialidad: Anticuchos y humitas.
Tradición gastronómica familiar con aproximadamente 50 años de trayectoria.
Ubicación habitual indicada por el entrevistado: calle Valparaíso, frente a CAVO. Atención nocturna.
📍 ACTIVIDADES TELETÓN EN RANCAGUA
Plaza de los Héroes.
Sábado 7 de noviembre.
Programación general: 11:00 a 21:00 horas.
Actividades familiares, infantiles, musicales, artísticas y de participación comunitaria.
Fuente: Entrevistas realizadas a los emprendedores participantes y antecedentes de la programación de actividades de la Teletón en Rancagua.
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