
Novidecor ofrece telas, lonas y materiales para tapicería, hogar y aplicaciones industriales, poniendo al servicio de cada cliente una experiencia adquirida durante décadas junto a empresas y proyectos que requieren algo más que un producto: asesoría, conocimiento técnico y una elección adecuada para cada necesidad.
Por: Exequiel Aleu Monasterio / Rancagua TV
RANCAGUA.— Hay negocios donde la diferencia parece estar solamente en el producto que se encuentra detrás del mesón. Sin embargo, cuando se conversa con Marcelo Ricardo Matu Alarcón, rápidamente aparece otra dimensión: la experiencia, el conocimiento técnico y, sobre todo, la importancia de saber qué se está comprando antes de decidir.
Marcelo llegó a Rancagua hace aproximadamente veinte años, después de haber desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en Santiago. Allí trabajó vinculándose con empresas de distintos tamaños y sectores, entre ellas General Motors, Franco Chilena, Metalpar, bancos y empresas relacionadas con la industria y los servicios. En muchos de esos trabajos no se trataba simplemente de entregar un producto disponible en catálogo. Las empresas planteaban necesidades específicas y él participaba en el desarrollo de soluciones personalizadas, considerando colores, logotipos, características técnicas y requerimientos particulares.
Esa experiencia terminó marcando su manera de entender el oficio. Para Marcelo, una persona no debería elegir solamente porque algo “se ve bonito” o porque tiene un precio determinado. Antes hay preguntas que responder: ¿cuánto debe durar?, ¿dónde será utilizado?, ¿qué exigencias tendrá?, ¿qué características técnicas necesita? y, cuando corresponde, ¿qué certificaciones debe cumplir?

LA EXPERIENCIA QUE LLEGÓ DESDE SANTIAGO
Su relación con este mundo comenzó además dentro de su propia familia. Marcelo empezó trabajando junto a su padre en Santiago, donde fue conociendo progresivamente tanto el funcionamiento comercial de las empresas como los procesos de fabricación. Participó en reuniones administrativas y de ventas, pero también quiso conocer directamente cómo se fabricaban los productos.
Con el tiempo, esa experiencia le permitió trabajar con requerimientos que no admitían improvisaciones. En la industria automotriz, por ejemplo, los materiales destinados a determinados usos debían responder a exigencias específicas de seguridad. También hubo trabajos para bancos, cines y empresas que requerían productos personalizados y con características técnicas determinadas.
Es justamente allí donde Marcelo pone uno de los mayores énfasis de su trabajo: las certificaciones y las especificaciones técnicas no son un detalle secundario.
En materiales destinados a determinados espacios, explica, las características ignífugas o antiflama pueden ser fundamentales. Esto no significa que un material sea imposible de quemar, sino que está diseñado para ofrecer un comportamiento determinado frente al fuego y entregar un margen de reacción. Para Marcelo, conocer esa diferencia puede ser decisivo.
Por eso insiste en algo que parece sencillo, pero que muchas veces se pasa por alto: cuando una persona va a comprar un producto técnico, debe preguntar por sus características. Si quien vende no puede explicar qué está ofreciendo o no dispone de sus especificaciones, el cliente debería detenerse y averiguar antes de decidir.

COMPRAR POR PRECIO O COMPRAR CON INFORMACIÓN
Esa manera de pensar también aparece cuando habla de durabilidad. Marcelo pone como ejemplo la diferencia entre comprar un producto que puede cumplir solamente una temporada y otro diseñado para soportar varios períodos de utilización. A primera vista, el segundo puede parecer más caro. Sin embargo, si el primero debe reemplazarse todos los años, la comparación cambia completamente.
Por eso su recomendación es sencilla: antes de fijarse únicamente en el color o en el precio, hay que preguntarse cuánto se espera que dure el producto y qué uso tendrá.
La misma lógica aplica a las distintas telas y materiales que comercializa. Hay productos destinados a temporadas específicas, otros relacionados con tapicería y hogar, cueros sintéticos, felpas y materiales con diferentes características de comodidad y uso. También existen alternativas con propiedades específicas, como productos hipoalergénicos o materiales pensados para mejorar la experiencia de quienes permanecen durante mucho tiempo en contacto con ellos.
En otras palabras, no todas las telas sirven para lo mismo, y esa diferencia es precisamente la que Marcelo busca explicar antes de concretar una venta.
“SER PROFESIONAL ES HACER BIEN LA PEGA”
Hay una idea que atraviesa toda la conversación y que permite entender buena parte de su trayectoria.
Para Marcelo, ser profesional no depende exclusivamente de tener un título. La profesionalidad, según su propia experiencia, se demuestra haciendo bien el trabajo, preocupándose por el resultado y respondiendo por lo que se ofrece.
Su forma de medirlo es bastante concreta: un cliente que recibe una buena asesoría, encuentra una solución adecuada y queda conforme puede volver. Pero también puede recomendarlo.
Y eso es precisamente lo que ha ocurrido durante años. Buena parte de sus nuevos clientes ha llegado por recomendación de otras personas y empresas que conocen su experiencia. Incluso ha recibido referencias directas de quienes le dicen a otros clientes que consulten con él porque “sabe” y puede orientarlos respecto de qué producto necesitan o dónde encontrar una determinada solución.
Para Marcelo, esa recomendación tiene un valor especial porque no nace solamente de haber vendido algo. Nace de haber entregado conocimiento.
MÁS QUE UNA TIENDA, UNA FORMA DE ASESORAR
Su llegada a Rancagua tampoco significó abandonar el mundo empresarial que había conocido en Santiago. Fue, más bien, trasladar esa experiencia a una ciudad donde decidió establecerse por una razón mucho más personal: la tranquilidad.
Aquí encontró una forma de vida que le permitió terminar su jornada y regresar a su casa sin las horas que antes perdía diariamente en los desplazamientos de Santiago. Pero el conocimiento acumulado durante esos años siguió acompañándolo.
Hoy, desde su local ubicado en San Martín 30, en Rancagua, Marcelo atiende requerimientos de distintos ámbitos y mantiene una mirada amplia sobre los productos que ofrece. Su experiencia no se limita a un solo tipo de cliente ni a un solo uso. El hogar, la tapicería, las necesidades industriales y otros requerimientos específicos forman parte de un trabajo que tiene como punto común la asesoría.
Y esa asesoría es, finalmente, lo que Marcelo considera que debe recuperar parte del comercio: la posibilidad de que una persona no solamente entre a comprar, sino que pueda preguntar, comparar y entender.

UNA MÁXIMA QUE TAMBIÉN ES UNA FORMA DE VIVIR
Cuando se le pregunta qué consejo entregaría a quienes están comprando, su respuesta resume buena parte de lo conversado: “que ellos exijan lo mismo que están dispuestos a dar”.
La frase puede aplicarse al comercio, al trabajo y también a la vida cotidiana. Si una persona espera recibir un producto adecuado, una información clara y una respuesta responsable, también tiene derecho a exigirlo antes de comprar.
Marcelo cree que una sociedad con consumidores más informados también puede tomar mejores decisiones. Y por eso su interés va más allá de vender materiales. Le interesa enseñar, explicar y generar conciencia respecto de cuestiones que muchas veces solamente se comprenden cuando aparece un problema.
Desde esa perspectiva, su trabajo adquiere otra dimensión. Una buena elección puede significar mayor duración, menos reemplazos, un uso más adecuado del producto y, en determinadas situaciones, mejores condiciones de seguridad.
Después de aproximadamente dos décadas en Rancagua, Marcelo Matus sigue desarrollando un oficio que comenzó junto a su padre y que ha ido incorporando experiencia, conocimiento técnico y una convicción que repite durante la conversación: hacer bien la pega y demostrarlo con resultados.
Porque detrás de cada tela, lona, material de tapicería o producto técnico hay algo que para él importa mucho más que una simple venta: que la persona sepa qué está llevando y por qué lo está llevando.
DATOS IMPORTANTES:
📍 San Martín 30, Rancagua
📞 +56 9 4505 8618
🌐 Página web: próximamente
📱 Redes sociales: actualmente no dispone
Marcelo Ricardo Matu Alarcón
Dirección: San Martín 30, Rancagua
Redes sociales: Actualmente no dispone
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