
Entre bubble tea, música coreana y pastelería temática, una joven periodista rancagüina transformó un local vacío en una experiencia pensada para quienes muchas veces no encontraban un espacio propio dentro de las cafeterías tradicionales.
Por: Exequiel Aleu Monasterio
A solo una cuadra del mall de Rancagua, en calle Mujica 365, una nueva propuesta comienza a llamar la atención de jóvenes, familias y curiosos que pasan por el lugar y se encuentran con algo poco habitual para la ciudad: música K-pop, decoración inspirada en la cultura asiática, bubble tea, pastelería coreana y un ambiente pensado para transformarse en experiencia más que en una simple cafetería.

Se trata de “Bubamel Cafetería K-pop”, un emprendimiento familiar liderado por Melany Javiera Marinao Ramírez, periodista y community manager, quien decidió convertir uno de sus mayores sueños personales en un proyecto real junto al apoyo de sus padres y su entorno cercano.
“Siempre soñé con tener una cafetería”, comenta Melany durante la conversación, explicando que anteriormente ya había intentado emprender con un food truck en Machalí, aunque aquella experiencia no resultó como esperaba. Sin embargo, lejos de abandonar la idea, decidió volver a intentarlo, esta vez apostando por un concepto distinto y poco explorado en Rancagua.

Un espacio pensado para quienes buscan algo diferente
La propuesta nace desde una mirada bastante más emocional que comercial. Melanie explica que el objetivo nunca fue solamente vender café o pastelería, sino crear un espacio donde niños, adolescentes, universitarios y familias pudieran sentirse cómodos, incluidos y representados.
“Quería hacer un lugar donde la gente se sintiera feliz, donde vinieran a sacarse fotos, compartir y vivir una experiencia”, explica.
La inspiración vino desde la cultura asiática y particularmente desde el fenómeno del K-pop, una tendencia musical y cultural que hace varios años dejó de ser algo de nicho para transformarse en una comunidad enorme en Chile y el mundo.

Y aunque el concepto visual está completamente ligado al universo coreano, Melanie aclara que el local no está pensado exclusivamente para fanáticos del K-pop.
“Acá viene mucha gente que ni siquiera escucha K-pop, pero entra por curiosidad, por probar algo distinto o porque le llama la atención la decoración y la comida”, comenta.

Bubble tea, gastronomía coreana y pastelería temática
Dentro de la carta se mezclan productos tradicionales con preparaciones inspiradas en Corea y otros países asiáticos. Hay desde croissants, cafés y capuchinos hasta bubble tea, sándwich coreano y pastelería temática.
Uno de los productos que más llama la atención es precisamente el bubble tea, bebida conocida por incorporar pequeñas perlas de tapioca que se consumen junto al té.
De hecho, el propio nombre “Bubamel” nace desde este concepto.

Pero además, Melany decidió crear una versión propia del producto, pensada especialmente para personas veganas o intolerantes a la lactosa.
Así nació el “Coco Dream”, un bubble tea elaborado con leche y crema de coco, acompañado de tapioca y distintos sabores a elección del cliente.
“Ha sido un éxito. La gente vuelve a pedirlo y lo recomienda”, señala entre risas.
La cafetería también ofrece tortas coreanas, una preparación que ha sorprendido positivamente a quienes llegan por primera vez. Entre sus ingredientes destacan queso crema, crema chantilly y frutas, combinación que para muchos clientes termina siendo una experiencia completamente nueva.

Un local construido prácticamente desde cero
Más allá de la estética y la propuesta gastronómica, detrás del proyecto existe también una historia de esfuerzo familiar.
Melany cuenta que el local inicialmente era solo una estructura vacía.
“No tenía techo, no tenía agua, no tenía nada”, recuerda.
Fue entonces cuando su padre, Héctor Pinto, tomó un rol fundamental en la construcción del espacio, levantando gran parte de la infraestructura con sus propias manos. Su madre, Claudia Marina, aportó desde la administración y organización del negocio, mientras que su pareja colaboró apoyando el cuidado de su hijo pequeño y entregándole herramientas sobre el trabajo independiente.
Gran parte de la decoración, pinturas y detalles visuales fueron realizados directamente por la propia Melany, incluyendo elementos construidos con materiales reciclados.
“Esto lo hice yo, esas nubes las hice yo, pinté muchas cosas acá”, relata orgullosa.
Más que una cafetería: una experiencia familiar
Aunque el fenómeno del K-pop suele asociarse principalmente a adolescentes, en Bubamel el ambiente apunta a algo mucho más transversal.
Niños pequeños llegan junto a sus padres, jóvenes celebran cumpleaños, universitarios se reúnen a conversar y muchos visitantes simplemente buscan probar algo distinto.
La cafetería incluso prepara celebraciones especiales, tortas temáticas y próximamente incorporará gift cards para regalos y cumpleaños.
“Queremos que la gente venga a pasarlo bien y se sienta acogida”, señala Melany.
Actualmente, el local funciona principalmente mediante difusión orgánica en redes sociales, algo que, según explica, ha tenido una recepción sorprendentemente positiva incluso sin campañas publicitarias pagadas.
Una propuesta que conecta tendencias globales con identidad local
Lo interesante del fenómeno que representa Bubamel es que refleja cómo ciertas tendencias culturales internacionales ya forman parte de la vida cotidiana de muchos jóvenes rancagüinos.
El K-pop dejó hace tiempo de ser una moda pasajera para transformarse en una comunidad activa que consume música, estética, gastronomía y experiencias relacionadas con Asia.
Y precisamente ahí aparece esta cafetería: como un punto de encuentro donde distintas generaciones pueden convivir entre sabores nuevos, música, decoración temática y un ambiente pensado desde la cercanía.
Datos y ubicación
📍 Bubamel Cafetería K-pop
Mujica 365, Rancagua (a una cuadra del mall)
📲 Instagram: @bubamel.cafeteriakpop
☕ Bubble tea, cafetería, pastelería coreana, celebraciones y espacios temáticos para compartir en familia.
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