
Un espacio donde la comida casera se mezcla con la calidez del hogar, pensado para las familias y con los niños como verdaderos protagonistas del sabor en Rancagua.
Por: Exequiel Aleu Monasterio
En medio del Bulevar Gastronómico de la Avenida República de Chile, a un costado de la medialuna y junto a Patricio Mekis, brilla un espacio distinto, un lugar que no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma: “Donde la Tía Kela”.
No es un simple food truck. Es un refugio de calidez, un rincón donde la comida se mezcla con la memoria de hogar, con el sazón heredado de madre a hijas, con el gesto amable que convierte un plato en un abrazo. Aquí, la familia no es un eslogan: es la base, el motor y el destino.

La historia de un sueño que volvió a casa
Jocelyn Riquelme Yáñez dejó atrás un tiempo en Estados Unidos y regresó con una certeza: no quería volver a trabajar bajo órdenes ajenas. Junto a su hermana y con la ayuda de su madre —la verdadera “Tía Kela”— comenzaron de la forma más humilde: vendiendo mote con huesillo y jugos naturales desde un pequeño carrito.
La gente los apoyó, la bendición de Dios llegó pronto y en menos de seis meses el proyecto creció. El sueño se volvió tangible: un espacio consolidado donde los aromas caseros y la sonrisa cercana atrapan a cada visitante.

Un lugar hecho para familias… y pensado para los niños
“Donde la Tía Kela” tiene algo único: pone a los niños en el centro. En un mundo donde la comida rápida corre sin pausa, aquí se detiene el reloj para que los más pequeños disfruten un menú especial, con jugos naturales y opciones pensadas en su bienestar.
Los fines de semana, los niños son protagonistas: nuggets con papitas, hamburguesas caseras, juguitos naturales y hasta sorpresas pensadas para ellos. Porque la infancia también merece un espacio donde se los mire con amor y no solo como un cliente más.

El sabor de la cercanía
El menú es variado y accesible: desde un churrasco con bebida a precios amigables hasta el famoso “Sándwich de la Tía Kela”, con carne jugosa, queso derretido, champiñones, tocino y cebolla caramelizada. Todo acompañado de papas fritas naturales, nunca congeladas.
Pero más allá de los precios, lo que marca la diferencia es la cercanía con los clientes. Muchos vuelven, otros regalan detalles, algunos ayudan cuando es necesario. Ese lazo se siente en cada mesa improvisada bajo la sombra del carrito.

Niños primero: sabor, cuidado y cariño en cada plato
En Donde la Tía Kela, los niños no son un cliente secundario: son protagonistas. Aquí no se trata solo de entregarles un plato, sino de regalarles una experiencia hecha a su medida, con dedicación y cariño. El menú infantil está pensado con detalle —nuggets crujientes con papitas doradas, juguitos naturales de fruta fresca y hasta hamburguesas caseras los fines de semana—, todo preparado como si fuese para los propios hijos de la familia que atiende. No hay bebidas azucaradas ni opciones descuidadas: hay jugo natural, frescura y un cuidado real por la alimentación. La atención es cercana, paciente, hecha con ternura y respeto, para que los más pequeños se sientan cómodos, escuchados y bienvenidos. Porque en este rincón, comer no es solo un acto: es un gesto de amor, un recuerdo feliz que cada niño se lleva consigo.
De la calle al bulevar, de lo pequeño a lo grande
Hoy, “Donde la Tía Kela” forma parte de un Bulevar Gastronómico reconocido por la municipalidad, un punto de encuentro que ya pertenece a la ciudad. Los permisos están en regla, la calidad es norma, y lo que nació como un sueño familiar se consolidó como un espacio comunitario.

Una invitación con sabor a hogar
Quien llegue a este rincón no solo encontrará comida. Encontrará amor servido en bandeja, el espíritu de una familia unida, la sonrisa de quien atiende como si abriera la puerta de su propia casa.
Ubicación: Bulevar Gastronómico, Av. República de Chile, costado medialuna y Patricio Mekis.
Teléfono: +56 9 7248 5294
Redes sociales: Dónde la Tía Kela
Ven. Descubre lo que significa comer con el corazón y no solo con el estómago. Porque “Donde la Tía Kela”, más que un lugar, es una experiencia: es familia, es hogar, es Rancagua viva en un plato.
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